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Sobre nosotros

En El Olivo somos un grupo de personas que buscamos de manera intencional al Dios de la Biblia entendiendo que somos parte de la familia de Dios expresada en Romanos 11.

Nuestro origen se remonta al Movimiento de Restauración en Estados Unidos que surgió a finales del siglo XVIII y principios del XIX liderados por Thomas Campbell, Alexander Campbell y Barton Stone. Su objetivo principal era regresar al cristianismo primitivo, basándose únicamente en la Biblia como fuente de autoridad.

De este movimiento surgen algunas denominaciones como “Las Iglesias de Cristo” con la que nos identificamos (con algunas salvedades que nos diferencian de la expresión más conservadora). Este movimiento se expandió alrededor del mundo en países de habla inglesa, como Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, aunque también hay una presencia significativa en otros países, especialmente en América Latina llegando a Chile de la mano de varios misioneros a fines de los años ‘70. Un matrimonio y sus hijos proveniente de Missouri, USA, Craig y Shirley Woolsey, junto a otros matrimonios pastorales locales como Sergio Diaz y Eliza Ramos, Fernando Soto y Nona Castillo, Santiago Ávalos y Laura Berner comenzaron la llamada “Iglesia de Cristo Metropolitana (ICM)” en la comuna de Ñuñoa en Santiago de Chile. El Olivo es un fruto de esa semilla y comienza el año 2025 con personas que fueron enseñadas por este matrimonio misionero y su equipo pastoral.

Visión

Ser un espacio de comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo donde las personas tengan un encuentro con el Señor que transforme sus vidas llegando a ser hijos de Dios y Discípulos de Jesucristo.

Misión

Predicar el Evangelio de Jesucristo buscando a Dios en comunidad y unidad a través de su Palabra, celebrando la Cena del Señor y, con alegría y sencillez de corazón, rendir nuestras vidas en adoración a Él. (Hechos 2:46-47)

Declaración de Fe

En el Olivo se presentan las siguientes declaraciones de fe donde  quienes quieren ser miembros de esta comunidad, independiente de su rol o función, afirman su aceptación de los siguientes puntos fundamentados en 5 pilares: Escritura, Comunión, Adoración, Oración y Testificación.

Dios:

Hay un solo Dios santo que existe eternamente sin principio ni final en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios creó todas las cosas visibles e invisibles. Dios es perfecto en sabiduría, poder y amor, conoce todas las cosas pasadas, presentes y futuras. Sus atributos son expresados en perfecta armonía y su plan soberano de redención se estableció antes de la fundación del mundo. (Génesis 1:1-2, Deuteronomio 6:4, Hebreos 11:3, Efesios 1:9-10; Apocalipsis 13:8)

Padre:

Plenamente divino y eterno, vive en eterna relación con el Hijo y con el espíritu Santo. Nadie lo ha visto jamás, más Jesús vino a mostrarnos su persona. Él se ha revelado a la humanidad por medio de su Palabra. Él es Padre de Verdad quien nos adopta como hijos por medio de Jesucristo.

Jesús es Señor y Salvador:

Jesucristo es el eterno Hijo unigénito de Dios, plenamente divino y plenamente humano. Es Señor y Salvador.  Nacido de una virgen, Jesús vivió sin pecado, murió en nuestro lugar como sacrificio sustituto por nuestros pecados reconciliando con Dios a todos los que confían en él. Jesús resucitó corporalmente en victoria sobre el pecado y la muerte. Ascendió a la diestra del Padre donde actualmente reina como nuestro rey, sumo sacerdote e intercesor hasta su glorioso regreso. (Juan 3:16, Colosenses 1:15; 2:9-15; 1 Corintios 15:3-8, 20-28; 2 Corintios 5:18-21; Hebreos 4:14-15)

Espíritu Santo:

El Espíritu Santo es plenamente divino y activo en la iglesia y en el mundo. El Espíritu Santo atrae a las personas a Cristo iluminando el evangelio y convenciendo de pecado. El Espíritu Santo habita en el creyente para guiar, asegurar, capacitar y empoderar para vivir una vida cristiana fructífera llevándonos a ser transformados a la imagen de Cristo. Creemos en la manifestación de los dones y ministerios del Espíritu Santo para edificación de la Iglesia hasta nuestros tiempos recalcando que la vida del cristiano también y aún más debe llevar el fruto del Espíritu Santo que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. (1 Corintios 12; Gálatas 5:22-23; Juan 16:8-11; Hechos 2:38; 2 Corintios 3:17-18; Gálatas 3:2). (En esto nos diferenciamos de visiones cesacionistas o más conservadoras)

Biblia:

Dios se revela en la Biblia. La Palabra escrita de Dios es verdadera, única, inspirada e infalible en todo lo que afirma. La Biblia es la autoridad final en todos los asuntos de fe y práctica. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20-21) Recomendamos versiones como Reina Valera, NTV y NTLA siendo esta última la utilizada en reuniones.

Humanidad:

Dios crea a todos los seres humanos, hombres y mujeres, a su imagen, y por lo tanto todas las personas tienen valor y propósito intrínsecos. Por el pecado del primer hombre y la primera mujer (Adán y Eva), la muerte entró en el mundo. Todos han pecado y están lejos de la gloria de Dios, alienados de Dios y sin esperanza aparte de la sangre de Jesucristo. El hombre es quien necesita a Dios y su salvación (Génesis 1:26-27; Génesis 3; Romanos 3:23; Efesios 2:1-3)

Salvación:

La salvación se encuentra sólo en Cristo y se ofrece a todos por gracia a través de la fe. (Jesús murió por toda la humanidad y quienes creen en Él reciben la salvación, no por méritos ni obras de los seres humanos sino por la obra de redención de Jesús). Una fe viva es reflejada a través del arrepentimiento, la confesión, el bautismo por inmersión y una vida de obediencia como respuesta de amor a Dios. (Romanos 3:23; 5:12, Hechos 2:38, Gálatas 3:26-29; Efesios 2:4-10)

Iglesia:

La iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra, con Cristo como cabeza. La iglesia de Dios está compuesta por un sacerdocio de todos los creyentes, que sirven como ministros del evangelio según los dones que Dios les ha dado. Juntos, la iglesia está llamada a hacer discípulos de todas las naciones hasta que Cristo regrese bautizándolos en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La Iglesia le pertenece a Dios, no a los hombres (Mateo 28:18-20; Efesios 3:10; 4:11-13; Colosenses 1:18; 1 Pedro 2:9-10)

Regreso de Cristo:

Cristo regresará visiblemente para restaurar la creación y juzgar al mundo. Habrá una resurrección corporal para los creyentes para la vida eterna con Dios en el cielo y para los incrédulos para el juicio eterno en el infierno. Los que están en Cristo vivirán en comunión con Dios para siempre. (Hechos 1:11; 2 Tesalonicenses 1:5-12; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 20:11-15)

Sobre la responsabilidad del creyente: Cada creyente es responsable de sus decisiones, de buscar y conocer al Dios de la Biblia de manera activa e intencional. Debe sentar raíces en la Palabra y tener una vida que dé testimonio de su amor a Dios y a su prójimo. (Mateo 7:21)

Sobre la responsabilidad de la comunidad: Entendemos que debemos estar primero bajo la autoridad de Dios y ser responsables frente a otros creyentes. Nuestro grupo está relacionado y bajo cobertura de la Iglesia de Cristo en Casa de la comuna de Santiago Centro donde el matrimonio pastoral son Álvaro Pérez y Eva Barrios con más de 40 años en el ministerio. Adicionalmente al ser un grupo no denominacional, tenemos comunión con otras Iglesias Cristianas, Iglesias de Cristo, Iglesias Bautistas y de otros  diferentes contextos con los que compartimos de manera abierta en amor y comunión.

Practicamos

Algunas iglesias usan el término sacramentos u ordenanzas que son prácticas religiosas ordenadas o establecidas por Jesús. Al cumplir estos deberes espirituales, se recuerda a los cristianos una obra importante que ya tuvo lugar en el corazón del creyente.

Bautismo por inmersión, cena del Señor y matrimonio.

un lugar para que todos

busquemos a Dios juntos y en amor

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(+56) 9 3720 7571

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